Amar a su esposa: Armonía conyugal, felicidad en el hogar, alegrías afectivas.
Para una mujer, amar a su marido: Éxito, buena suerte, entendimiento y comprensión.
Ser amado: Éxito, prosperidad, abundancia.
Amar a una hermosa joven desconocida: Ganancias financieras, herencia.
Amar a una mujer fea: Mala suerte, disputa, traición, enfermedad.
Amar a sus hijos: Alegría familiar
Satisfacción con su entorno. Éxito en los negocios y liberación de la ansiedad.
El amor que se manifiesta en el sueño simboliza el estado de exaltación de nuestros instintos físicos que por lo general los oneiroeríticos árabes interpretaron por: ceguera y sordera mental, aflicción, desgracia y fama que mueven a compasión, pobreza y muerte para el que estuviese enfermo. Una muerte en el sueño puede significar amor apasionado en la vigilia. También las quemaduras y los incendios en el sueño son interpretados por amor ardiente en la vigilia. La entrada onírica en el Paraíso es un aspecto del Amor de dos Amantes.
La pasión carnal en el sueño es signo de irreligiosidad, de fracaso en los negocios y desdén a Dios. Mas el Amor que en el sueño se siente por Dios, se traduce por Fe inconmovible en todas las buenas obras, es seguimiento al culto de sus mayores, es respeto.
El amor significa a la vez el alejamiento de los amigos, muerte, hambre y enfermedades, viajes a lugares distantes, peligros y sacrificios. No todas las veces las visiones de Amor son bien interpretadas. El Amor a Dios que trae consigo el abandono total de todo apego a la materialidad, es motivo de burla y de persecución del vulgo y de los profanos... Simular amor en el sueño es perdición. Unirse al ser amado en el sueño es un peligro o un castigo. Los humildes que aman en el sueño tendrán su compensación...
En amor sueño y realidad siempre van contrapuestos La malo es soñar que somos amados y felices, y lo bueno es vernos desgraciados.
No obstante, y como en muchos otros casos, si el soñador está enamorado, dicho sueño no es más que una representación onírica de sus propios anhelos, ya sean vividos o reprimidos en la vida real.